Revisar titularidad, cargas y condiciones urbanísticas con abogado y técnico.
Contrastar contratos de renta, fianzas e indexaciones con el estado real del inmueble.
Validar impuestos, amortizaciones y supuestos de vacancia con un asesor fiscal.
Cruzar el plan de negocio con al menos dos fuentes de mercado para alquiler y reventa.
Dejar por escrito qué ocurre si un supuesto clave falla: renegociación, aportación extra o salida ordenada.